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El ruido
Yo quisiera hacer un ruido con los dedos,
no quiero ser rico, ni fuerte, ni un campeón;
por más que lo intento no sale, no puedo
y termino escribiendo siempre una canción;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a ciertos bares, quizá por mi sombrero
en ellos me han nombrado "parroquiano ilustre";
por romper ventanas en algún museo
me han golpeado tanto que no hay quién me asuste;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a la embajada y robar un camafeo
a una burguesa, me dieron 10 meses;
por amarte tanto, tan lento, tan quedo
tú me has coronado con dulces y peces;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a los velorios a cantar boleros
con mi tío Eugenio, me odian los viudos;
por mear la puerta del Club de Bomberos
por poco me ahogan, me sentí un besugo;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por hundir la barca de los usureros
ninguno me presta, pero tengo amigos;
por armar un mitin dentro de un ropero
ya no me saludan los poetas vivos;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por un presidente al que prendí fuego
en el portafolios, me fui del país;
por ser hoy un jueves y con aguacero
escribo empapado, estoy en París;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Yo quisiera hacer un ruido con los dedos,
no quiero ser alto, ni lindo, ni patrón,
siempre sale todo lo que nunca espero
pero sueño y tengo una sola ambición:
yo quisiera hacer un ruido con los dedos.
La novia impalpable
Encontré un blues de anís en tus orillas
una lluvia galáctica en tus ojos
una tarde muy gris en tus rodillas
otros labios en tus labios rojos.
Hallé un libro de bruma por tu espalda
un anillo de tormentas en tu ombligo
un banquete y un ángel en tus nalgas
cien promesas de amor en tus oídos.
Encontré tu paraíso en el plexo
una tribu de beduinos en tu frente
un oasis escondido allí en tu sexo
un óleo de Miró entre tus dientes.
Hallé rayos de fiebre por tus dedos
un haz de luna besando tu estatura
un aluvión de piratas por tu pelo
un silbido de ron en tu cintura.
Encontré tantas cosas y tan bellas
que debería sentirme muy feliz
mas no hay caso, he tenido mala estrella
pues no te encontré a ti
pues no te encontré a ti.
De mi mayor consideración
Si en el shoping muere el alma y vive dios
y es más sano el quitar que el repartir
si tú piensas que uno vale más que dos
y que es bueno rechazar el porvenir.
Si el mediocre le hace un tajo a la razón
y al talento se lo arroja en un corral
si tu odio gana más que el corazón
y la sangre vale menos que la sal.
Si confundes con lo amable, lo servil
y un "mercedes" puede más que tu lealtad
si un idiota tiene llave de un misil
y ha crecido el Instituto Alí Babá.
Si a lo bello lo cocina el interés
y al poema se lo come el capital
si el amor se te olvidó por el stress
y es mejor mirar vidrieras que cantar.
Si tus ojos ya no alumbran más mis ojos
y en tu abrazo ya no cabe más mi cuerpo
si tu boca es un glaciar de color rojo
y en tu vientre no estará ya el hijo nuestro.
Si tu voz se hizo silencio por mi espalda
y tu espalda se murió ya sin mi aliento
y no hay peces en tus piernas ni en tus nalgas
pues al irme me llevé mi barca lejos.
Si el impuesto a la crueldad tienes al día
y has pagado ya la cuota de cinismo
deberás perdonar que me sonría
y te obsequie vacaciones de mí mismo.
Ya me fui, no te preocupes por mi suerte
aunque nada te preocupa en esta vida
queda en mí el placer de ya no verte
como queda en ti el honor de mi partida.
El rock de las cosas raras
En una tanguería encontré a un tirolés y a una pecera llena en un ataúd
En una tanguería encontré a un tirolés y a una pecera llena en un ataúd
y a un lobo distraído en un omelet. Tú eres tan hermosa como Betty Boop.
Había un celular en mi congelador y la foto de Lenin junto a Marilyn
Había un celular en mi congelador y la foto de Lenin junto a Marilyn
y un sordo oyendo Bach en el ventilador. Por ti soy más valiente que Rin Tin Tin.
Hallé a un obispo ebrio en un cabaret y una aceituna negra dentro de un jabón
y un ángel transparente en un alfiler. Tú tienes más poderes que los Rolling Stone.
En un baúl azul encontré una ciudad y a un director de orquesta muerto en mi balcón
y en el baño de un bar la estatua La Piedad. Tú me incomodas más que el tren que va a Morón.
Vestido de travesti encontré a un locutor no es raro pero es caro ¡Por lo que te da!
y a un general y un rugbier haciendo el amor. Tú me pones más loco que el grupo Dadá.
Hallé una cerradura en un camello cruel y en el pico de un pato a este rock and roll
y a un gato verde en un agujero de gruyere. Tú alivias mucho más que un Paracetamol.
Cosas raras, cosas raras me pasan
cosas raras, desde que te vi.
Cosas raras, no son caras ni son malas
pero me perdí de amor por ti.
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