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Publicado el 8 de Diciembre, 2006, 13:04.
en General.
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Me fundé Toscadaray en las hogueras de marzo. Bebedor y amador fragoroso.
Estoy legalmente divorciado. Objetivamente solo. Anímicamente expectante.
Soy un muchacho triste que siempre anda contento.
He vivido en muchos barrios de mi ciudad natal, Buenos Aires, pero he dormido en todos.
Tengo la edad justa del tiempo que me resta.
He sido honrado con la distinción de "Parroquiano ilustre" en más de un tugurio.
Poseo un corazón bandolero, surcado por mil cicatrices y muy capaz –por el uso- de convertir una derrota en victoria.
Llevo en el plexo, tatuado el anagrama que reúne el nombre de todas las mujeres.
Soy –por definición tanguera- un atorrante; es decir, una especie de fauno que deambula por los bares en las noches de la gran ciudad: amigo fervoroso, bohemio incorregible, dionisiaco en las mesas e intrépido en los funerales; simpático a veces, cabrón otras y melancólico siempre, hasta la pesadilla.
Quise ser un andaluz, por eso aprendí a caminar entre las sombras, a frotar la niebla, a repetir por soleares coplas muy antiguas.
Soñé ser pirata cada noche y abordé salvajemente la cabellera incendiada de cuanta mujer equivocó mi bandera.
Aprendí con gran destreza la técnica del ojo, sus misterios, por eso tal vez, mi único tesoro resida en los mirares.
Olvidé cada fracaso para reincidir después en cada uno, tanto hasta lograr corporizar al dolor para que fuera mi amigo.
Amo el rumor de los pájaros, la música del agua y los abrazos, la rebelión de los abrazos. Amo la lluvia, el perfume de las hojas quemadas en otoño y las tormentas. Amo la noche, los bodegones hundidos en la noche, los barcos y los puertos, las cocinas humeantes y el canto colectivo.
No hablo del odio, el rostro aciago del amor, porque voto al amor y su faena; mas desprecio la injusticia y la violencia cotidiana de los poderosos sobre los que no tienen nada, así como la intolerancia, la discriminación y la prepotencia, es decir, el fanatismo y sus imbéciles maneras. Aborrezco además a los automóviles porque matan al hombre, más que las fieras; a los teléfonos porque carecen de piel y de temblores y a los aviones porque despojaron del misterio a las enormes distancias.
Me hacen reír –sobre todo- mis amigos. También Búster Keaton y descubrir la semejanza entre animales y personas.
Me hacen llorar los ancianos y los niños en estado de indefensión. Lloro en ocasiones, lo juro, por ciertos tangos y algunas baladas, mientras pienso en aquella mujer de ojos negros, piel cetrina y voluptuosas caderas anchas como el mar, esa que aún no he conocido.
No creo en dios alguno, pero parafraseando al poeta Robert Desnós "tengo un profundo sentido de lo infinito, lo que me hace tan religioso como cualquiera". Pienso, por otra parte, que sin misticismo no hay arte. Todo poeta es místico.
Con paradero incierto, quien intentara encontrarme podrá elegir la cuesta más empinada, treparse a ella, pronunciar 3 veces la palabra "catapulta" y arrojarse. Seguramente me hallará, abrazado al fantasma desnudo de una muchacha, alucinado y cantando, en algún recodo del abismo.
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Publicado el 8 de Diciembre, 2006, 12:44.
en General.
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El ruido
Yo quisiera hacer un ruido con los dedos,
no quiero ser rico, ni fuerte, ni un campeón;
por más que lo intento no sale, no puedo
y termino escribiendo siempre una canción;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a ciertos bares, quizá por mi sombrero
en ellos me han nombrado "parroquiano ilustre";
por romper ventanas en algún museo
me han golpeado tanto que no hay quién me asuste;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a la embajada y robar un camafeo
a una burguesa, me dieron 10 meses;
por amarte tanto, tan lento, tan quedo
tú me has coronado con dulces y peces;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por ir a los velorios a cantar boleros
con mi tío Eugenio, me odian los viudos;
por mear la puerta del Club de Bomberos
por poco me ahogan, me sentí un besugo;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por hundir la barca de los usureros
ninguno me presta, pero tengo amigos;
por armar un mitin dentro de un ropero
ya no me saludan los poetas vivos;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Por un presidente al que prendí fuego
en el portafolios, me fui del país;
por ser hoy un jueves y con aguacero
escribo empapado, estoy en París;
pero quisiera hacer un ruido con los dedos.
Yo quisiera hacer un ruido con los dedos,
no quiero ser alto, ni lindo, ni patrón,
siempre sale todo lo que nunca espero
pero sueño y tengo una sola ambición:
yo quisiera hacer un ruido con los dedos.
La novia impalpable
Encontré un blues de anís en tus orillas
una lluvia galáctica en tus ojos
una tarde muy gris en tus rodillas
otros labios en tus labios rojos.
Hallé un libro de bruma por tu espalda
un anillo de tormentas en tu ombligo
un banquete y un ángel en tus nalgas
cien promesas de amor en tus oídos.
Encontré tu paraíso en el plexo
una tribu de beduinos en tu frente
un oasis escondido allí en tu sexo
un óleo de Miró entre tus dientes.
Hallé rayos de fiebre por tus dedos
un haz de luna besando tu estatura
un aluvión de piratas por tu pelo
un silbido de ron en tu cintura.
Encontré tantas cosas y tan bellas
que debería sentirme muy feliz
mas no hay caso, he tenido mala estrella
pues no te encontré a ti
pues no te encontré a ti.
De mi mayor consideración
Si en el shoping muere el alma y vive dios
y es más sano el quitar que el repartir
si tú piensas que uno vale más que dos
y que es bueno rechazar el porvenir.
Si el mediocre le hace un tajo a la razón
y al talento se lo arroja en un corral
si tu odio gana más que el corazón
y la sangre vale menos que la sal.
Si confundes con lo amable, lo servil
y un "mercedes" puede más que tu lealtad
si un idiota tiene llave de un misil
y ha crecido el Instituto Alí Babá.
Si a lo bello lo cocina el interés
y al poema se lo come el capital
si el amor se te olvidó por el stress
y es mejor mirar vidrieras que cantar.
Si tus ojos ya no alumbran más mis ojos
y en tu abrazo ya no cabe más mi cuerpo
si tu boca es un glaciar de color rojo
y en tu vientre no estará ya el hijo nuestro.
Si tu voz se hizo silencio por mi espalda
y tu espalda se murió ya sin mi aliento
y no hay peces en tus piernas ni en tus nalgas
pues al irme me llevé mi barca lejos.
Si el impuesto a la crueldad tienes al día
y has pagado ya la cuota de cinismo
deberás perdonar que me sonría
y te obsequie vacaciones de mí mismo.
Ya me fui, no te preocupes por mi suerte
aunque nada te preocupa en esta vida
queda en mí el placer de ya no verte
como queda en ti el honor de mi partida.
El rock de las cosas raras
En una tanguería encontré a un tirolés y a una pecera llena en un ataúd
En una tanguería encontré a un tirolés y a una pecera llena en un ataúd
y a un lobo distraído en un omelet. Tú eres tan hermosa como Betty Boop.
Había un celular en mi congelador y la foto de Lenin junto a Marilyn
Había un celular en mi congelador y la foto de Lenin junto a Marilyn
y un sordo oyendo Bach en el ventilador. Por ti soy más valiente que Rin Tin Tin.
Hallé a un obispo ebrio en un cabaret y una aceituna negra dentro de un jabón
y un ángel transparente en un alfiler. Tú tienes más poderes que los Rolling Stone.
En un baúl azul encontré una ciudad y a un director de orquesta muerto en mi balcón
y en el baño de un bar la estatua La Piedad. Tú me incomodas más que el tren que va a Morón.
Vestido de travesti encontré a un locutor no es raro pero es caro ¡Por lo que te da!
y a un general y un rugbier haciendo el amor. Tú me pones más loco que el grupo Dadá.
Hallé una cerradura en un camello cruel y en el pico de un pato a este rock and roll
y a un gato verde en un agujero de gruyere. Tú alivias mucho más que un Paracetamol.
Cosas raras, cosas raras me pasan
cosas raras, desde que te vi.
Cosas raras, no son caras ni son malas
pero me perdí de amor por ti.
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Publicado el 31 de Octubre, 2006, 15:48.
en cronicas.
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Ciudad de San Luís, junio 2004
Mis inmensos entrañables ¿Qué es el silencio? ¿Y qué la distancia? Entre nosotros: nada. Nos pensamos, nos intuimos, nos palpamos en el aire y hasta –algunas veces- nos implicamos en esas mudas, unipersonales conversaciones de lobo estepario que solemos mantener cada uno por su lado. Porque, al fin y al cabo, evocamos para inacabar lo que amamos; como repetimos el gesto de quien no está y en esa repetición instalamos la presencia del ausente. Quiero decir que ni yo me fui, ni ustedes se quedaron; simplemente estamos. Es cierto, unas veces más cerca que otras. Las otras son esas en las que, tragando saliva, nos pulverizamos los ojos contra una pared tan gastada como el propio corazón. Pero están aquellas en las que –como hoy- extendemos el brazo con la copa llena, nos buscamos las miradas en el vientre lavanda de la noche y compartimos el vino bueno.
Ahora sonrío porque sé que ustedes lo harán desde allí. Y “allí” –como la ciencia determinara un día de estos- “allí” está en el corazón. Ya es sabido por los peritos en el tema, que yo no debo salir a navegar, pues cuando lo hago –irremediablemente- naufrago. Este último naufragio mío, que envidiaría hasta nuestro amadísimo Crusoe, no lo fue tanto por una mujer cierta como por esa lagarta, a veces hermosa por lo insondable y otras –como en esta ocasión- insoportable e inmóvil en su garrafal botella de escarcha. Pero ella –hablo de la soledad, claro- no puede interponerse jamás entre el desarrapado y el deseo.
Cuando se pierden los beduinos en el desierto, o los tuareg o los bere-beres, digamos en esa otra forma de naufragio, son rescatados siempre por la aparición inexorable de una estrella: Aldebarán. Ahora sonrío nuevamente porque sé que ya están adivinando. Y bueno, sí, tras la inescrutable y dilatada noche, la ubérrima luz: Aldebarán. De mi angustia y su panal de fiebre, mirando hacia el levante, como una irrupción de la dicha – esa viajera precipitada y breve- la vi a ella, entera, insobornable de la oscuridad, rusiente como el dedo de dios.
De aquí en más resumiré porque reirán conmigo y la risa, camaradas, es urgente.
Quizá nos amemos algún día, no lo sé aún. El tiempo, con su traje raído y su falso bigote –porque el tiempo es Chaplin, ustedes lo saben- lo dirá. Hoy estamos juntos y nada más importa.¿Los detalles? Aquí van desplegados, pero antes, que no se diga que la poesía no se anticipa a la realidad. “La mujer de las piernas más largas del mundo”, esa canción que hicimos con Andreoli antes de mi partida, se ha infiltrado en mi balsa como un polizón de nácar.
Como ustedes han sabido advertir, mido 1,66 de estatura. Bien, ella mide 1,85. La lógica impone que ella pesa unos 68 kilos (muy bien distribuidos, les observo, en un cuerpo formidable) frente a mis pobres, discepolianos 51. Pero estas diferencias son una poquedad si pensamos en mis casi 48 años y sus dulces, esplendentes 21. Apenas 20 centímetros, apenas 20 kilos, apenas 20 y tantos años. ¡Oh, magnificencias de la disparidad!
Cuando me dice “te quiero” con sus bellos ojos de agua verde, dudo entre desnudarla o comprarle un alfajor. Cuando, enamorados, caminamos por la ciudad abrazándonos, ella –tiernamente- me toma por los hombros y yo por los muslos –tiernamente- Cuando nos besamos en la plaza, con descaro juvenil, para allanar el desequilibrio me trepo al monumento del Coronel Pringles. Cuando, extenuada, se duerme y el insomnio me atraviesa con su bandoneón resplandeciente, la mido de sur a norte con un astrolabio y no hallo en esas distancias, finitud alguna; desconcertado entonces, fumo y camino en círculos dentro de sus zapatos. Cuando en cada esquina nos detenemos para mirarnos a los ojos, fijamente, bajo la luz intacta de la luna, ella en la calle, yo sobre el cordón de la vereda, me parece aún más alta que la luz del día que vendrá.
Debo mencionarles que la primera noche juntos sentí que me hundía con el Titanic, solo que yo estaba debajo del trasatlántico. Más tarde me atropelló el tren bala. Al día siguiente, un camión cisterna. Y así, de catástrofes estupendas a cataclismos encantadores, fui desarrollando ciertas tretas de boxeador para absorber todo tipo de embestida. Otra cosa es el beso. Cuando me besa con intensa pasión siento que soy tragado en mi íntegra persona. Entonces soy un caramelo de wisky o una miniatura del Bosco transportada al “Jardín de las delicias”. Para el final, claro, las piernas. Cuando desenfunda esas piernas del jean se detienen los relojes, porque sus piernas no acaban nunca de salir, no terminan de terminar. La habitación se llena de golondrinas que pretenden anidar en esas piernas árboles. Los automóviles intentan ingresar al cuarto, confundiendo a sus piernas con la autopista a Otawa ¿Porqué todos querrán irse a Canadá? ¡No me interesa ir a Canadá! ¿Para qué ir, “si allí no conozco a nadie”? Pero la tarea más dura es convencer a los viñateros que llegan en tropel, de que esas son piernas de mujer y no extensas franjas de terreno donde sembrar las vides.
En fin, mis entrañables. Ella espiga, yo brizna de hierba. Pero nunca me sentí más entusiastamente pequeño. Es mi “giganta”. Soy su “Baudelaire”.
Qué más decirles. Yo estoy bien, salvo por esta maldita tortícolis que únicamente me abandona cuando ella y yo, en la horizontal y suma intimidad, nos abismamos en las bocas y en los cuerpos, bajo las sábanas radiantes de la noche callada.
Beban por mí. Bebo siempre por ustedes. Los abrazo con todo el corazón, muy dulcemente.
Hugo Toscadaray
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Publicado el 29 de Octubre, 2006, 16:41.
en reseña curricular.
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Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1957. Formó parte de movimientos culturales como Taller del Sur en los ´80 y Tome y Traiga en los ´80/´90 junto a poetas como Armando Tejada Gómez, Héctor Negro y Hamlet Lima Quintana. Es fundador del grupo "La Sociedad de los Poetas Vivos" que actualmente integra junto a Eugenio Mandrini, Marcos Silber, Carlos Carbone y Carlos Levy. Ha sido publicado por revistas nacionales como Amaru, El Aleph, La carta de Oliver (bilingüe) y extranjeras como Babel (Venezuela), Prometeo (Colombia), El Lagarto Verde (México) y otras. Entre los varios premios recibidos, cabe destacar el Primer Premio Poetas de la Lengua Española 1995, en Bilbao, España; el Primer Premio Latinoamericano de Poesía en Sao Paulo, Brasil, en 1996 y el Premio Hispanoamericano de Poesía del diario La Nación en 1998. Sus canciones y poemas han sido musicalizados y grabados por diferentes artistas, como Moncho Mierez o Carlos Andreoli con quien prepara, actualmente, un nuevo disco. Su obra teatral "Paradero Singapur" se encuentra en etapa de pre-producción. De su labor poética se han publicado hasta ahora los libros: 10 tangopoemas y 3 (1989); la isla de la sirena de las escamas de fuego (1995); naufragario (1997); fuego negro (1999); la balada del pájaro tinto (2002); el nadador unánime (2005) Es creador y coordinador del Taller Literario de Escritura y Búsqueda "Fuego Libre" desde 1984 hasta 2001 en la ciudad de Buenos Aires y desde 2002 hasta 2005 en la Universidad Nacional de San Luís. Actualmente reside en San Antonio de Areco, Pcia. de Buenos Aires.
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Publicado el 25 de Octubre, 2006, 1:37.
en poemas.
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La isla
"cada objeto sirve de paraíso" A.Breton / P. Soupault
la isla de la sirena de las escamas de fuego los loros de 3 picos que relampaguean en la noche y los perros fantasmales que lamen las húmedas piernas de los fornicadores y de los alucinados.
la isla de los lagartos que fundan el silencio y las inmensas tortugas que velan el sueño de los náufragos bellos y desnudos.
la isla de los dátiles que provocan las visiones más calientes y los cocoteros rigurosos que anuncian a los marinos su detención terrestre.
la isla del faisán imperial en quien dios posa los ojos.
la de las aguas que reciben cada octubre a la ballena azul que tiñe al mar.
la isla donde los viejos se desploman sin aliento -cada ocaso-
con la blanda mueca del humo en sus rostros de fumadores de exóticas hojas.
la isla donde los mercaderes recorren largas distancias pero son pacientes y recios como caballos cibernéticos.
la isla donde las hermosas boticarias se conservan ágiles y solteras
y en las noches de tormenta se abrazan con indecible furia
a los troncos descomunales de los plátanos.
la isla donde los plomeros llevan en sus valijas panes y tenazas
y mujeres diminutas, en donde los fakires tienen sindicato
y orejas picantes y aceitosas de gruyere.
la isla donde las astrólogas caminan descalzas con paso de imbatible samurai
y caen sobre los adolescentes desprevenidos como el agua secreta de la melancolía.
la isla donde los leones clandestinos del alcohol
mueven la cabellera de las mulatas ardientes las de las grandes tetas y las caderas como trasatlánticos de cobre.
esta isla donde es posible ser feliz hurgando entre las cosas que olvida la marea.
la isla de la sirena de las escamas de fuego ella la noble señora de los arrecifes la santa que alimenta los peces y enloquece a los viajeros con el zumo lechoso de su lengua.
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Publicado el 25 de Octubre, 2006, 1:12.
en poemas.
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nacimiento de la poesía
me abro el pecho con las manos
y surge del hueco una mujer violenta
que agita entre mis huesos la palabra.
así nacen mis leopardos en el monte detenido
mis banderas.
puente
quiero que mis manos sean extensión de ti
y que mis brazos se continúen en ti
y que yo sea de ti como lo es del desierto la arena
para no quedar desierto de ti
arena sin tu sol
polvo solo.
los días muertos
escribo que te amo mientras bebo el secreto licor del desvarío.
escribo bajo el peso suspendido de tu ausencia –escorpión alado y mudo-
escribo en la noche anegada y afirmo:
¡tengo corazón que tiembla y suda como un caballo rojo!
¡ah corazón mío
caballo palpitante y mojado
matungo de nubada enrojecida
te haré una pampa con esto: mi silencio!
mientras escribo que te amo
inclinado y solo
semejante a un puño hundido en la noche anegada.
Canción de la bienhallada
Tú sabes, he cruzado los 7 mares transitando puertos y mercados
y todo lo he visto o casi todo.
El recuerdo, entonces el recuerdo tenía la espesura de la bruma:
obreros en Belfast soportando una viga ante la vista inútil de los curiosos burgueses
el alivio de un viajero a la sombra de una mezquita en Marraquesh
la isleña aquella de los guacamayos en el pelo
las manos del viejo tejedor de juncos en un muelle de Shangai
el hombre de traje hablando solo sentado en la gramilla de un parque de Québec
la prostituta ciega de la calle Pen Hiang en Singapur
el acróbata malayo y asombroso.
Pero ahora tú has venido y cada detalle retenido cobra la estatura de la luz.
Quiero decir que todo lo he soñado de pie bajo la lluvia.
Quiero decir que la pantalla de tus ojos es el único mundo que yo habito
de donde nunca he salido de donde nunca saldré
porque fuera de ti me moriría de frío.
Ah desbordadora.
Tú llegaste golpeando mis pupilas.
Tú llegaste semejante a la frágil hojarasca
que mueve la paz en el bosque del olvido
y yo como un antílope sediento quise beber del agua titilante
ante el rayo de jade que asila tu mirada.
Fue por verte así que dios me hubiera arrancado las amarilluras del ojo.
Fue por verte así bajo la noche –ese oscuro animal de rica pedrería-
que pude haber sido destrozado por la hélice del trueno.
Luego hundido en la negrura hasta el cuello
por las calles perdido
sonámbulo de ti te perseguí como al sueño.
Pero llegó el otoño con su guitarra de bodas
desterró al dromedario blanco de la soledad
y nos reunió como a dos gitanos equilibristas
para conjurar a los peligros indecibles.
Oh graciosa vara de benjuí
bella potranca salpicada por la noche
juntos comprendimos la estación de la madera.
Cuando vienes a mí no vienes sola
porque traes en tu paso la espuela ribereña
para que en ella resuenen las cosas más amadas.
Nada. Ya nada podrá separarnos
porque la razón de nuestros cuerpos
es más poderosa que la espada poderosa de la muerte.
Nada. Ya nada podrá separarnos.
Ni las pequeñas derrotas cotidianas
ni el artificio de oro de los tontos
ni el esplendor de los deseos pasajeros
ni el ácido rumor de los antiguos adioses.
Te amo más que a los caballos de la infancia.
Te amo más que a los árboles aquellos.
Te amo más que a la sombra del abuelo
que abrigaba mi natal melancolía.
Y cuando te duermas
con tu mejilla de aves de paz roja sobre mi pecho
sentiré tus cabellos crecer y tus uñas crecer
y tomaré de tu aliento la redondez terrestre
para que en nuestro sueño no falten los duraznos.
Y cuando el índice del sol toque nuestro lecho
las primeras palabras del día en nuestro lecho serán hermosas
más que la claridad perfecta de un jardín de castaños en Bombay
o que el anillo solar del sombrero campesino en el viñedo.
Y cuando atravesemos la ciudad doliente
a veces clamorosa pero todo el tiempo fascinante y doliente
tú y yo abrazados como en los himnos de Octubre
atraídos siempre por las anchas avenidas
siempre conmovidos por las veredas tristes
sabremos que jamás volveremos a partir
de la ojera soleada de nuestra unión irrebatible
porque la dulce integridad de nuestro amor es tan verdadera
que ya no arrancaremos más lilas a la sangre.
Oh graciosa vara de benjuí
bella potranca salpicada por la noche
juntos juntos comprendimos la estación de la madera.
epitafio del pájaro tinto
aquí yo habría descansado
de no ser por ti
palabra
quien aún debajo de la vida
me persigues con tu músculo de niebla.
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Publicado el 1 de Julio, 2005, 4:12.
en humor.
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- Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo.
- El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico...
- Sólo se vive una vez, pero una vez es más que suficiente si se hace bien.
- Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en Febrero de 1940 y terminaron en Mayo del 43.
- Hay dos tipos de personas: los buenos y los malos. Los buenos duermen bien, pero los malos parece que se lo pasan mejor cuando están despiertos.
- Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. Dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.
- Puede el hombre conocer el universo?, Dios santo, no perderse en Chinatown ya es bastante difícil.
- Trabajo de psiquiatra: actualmente estoy tratando a dos parejas de hermanos siameses que sufren de doble personalidad. Me pagan ocho personas. (Zelig)
- El hombre consta de mente y cuerpo, pero el cuerpo es el único que se divierte. (La última noche de Boris Grouchenko)
- El sexo es lo más divertido que he hecho sin sonreir. (Annie Hall)
- Me gusta leer pornografía en Braile. (Bananas)
- Para tí soy ateo. Para Dios, soy la fiel oposición. (Recuerdos)
- Téngase presente también que para el amante la amada es siempre el más bello objeto imaginable, si bien para un extraño resultará indistinguible de cualquier variedad de salmónidos. (Sin plumas)
- Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran unas ganas de invadir Polonia. (Misterioso asesinato en Manhattan)
- Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor. (Maridos y mujeres)
- Métodos de desobedencia cívica:
- Huelga de Hambre: en ella los oprimidos renuncian al alimento mientras no sean satisfechas sus exigencias. Los políticos solapados acostumbran a ponerles bizcochos al alcance de la mano o tal vez queso de cabra, pero hay que resistir. El problema que plantea la huelga de hambre es que al cabo de unos ciertos días se puede estar francamente hambriento, sobre todo cuando camiones con altavoces han sido pagados para desfilar anunciando -Um... que pollo!-. Una variante para aquellos cuyas convicciones políticas no sean tan radicales, es dejar de comer cebollinos.
- Sentada: se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, postura que carece de significado político.
- Manifestaciones: el aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente una acción estúpida o comportarse como un asno. (Sin plumas)
- Me divorcié de mi mujer porque me dejó por otra mujer. (Manhattan)
- No creo en una vida posterior, pero por si acaso me he cambiado de ropa interior. (Sin plumas)
- La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría después de tí.
- Yo no quiero casarme, sólo quiero divorciarme. (La última noche de Boris Grouchenko)
- La CIA no se la juega, parte de sus hombres luchan con el presidente y otros luchan contra él. (Bananas)
- Para el ejército me declararon inutilísimo. Si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén. (Annie Hall)
- El león y la gacela yacerán juntos, pero la gacela no dormirá muy bien. (Sin plumas)
- Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo. (La rosa púrpura de El Cairo)
- En Beverly Hills no tiran la basura, la convierten en televisión. (Annie Hall)
- El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones económicas.
- No es que tenga miedo a morirme, es tan solo que no quiero estar allí cuando suceda. (Sin plumas)
- Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto. (Annie Hall)
- Nunca debes matar a un hombre, sobre todo si eso significa quitarle la vida. (La última noche de Boris Grouchenko)
- Hoy vi un crepúsculo rojo y gualda y pensé ¡Qué insignificante soy!. Naturalmente, también pensé eso ayer, y llovió. Me sentí asaltado por el odio hacia mí mismo, y proyecté de nuevo suicidarme... esta vez aspirando hondo cerca de un vendedor de seguros. (Sin plumas)
- Nunca he tenido un orgasmo no adecuado. El peor orgasmo que tuve fue uno que me costó dinero. (Manhattan)
- La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad. (Delitos y faltas)
- Se suicidó, era el mayor intelectual que he conocido, y dejó una nota que decía "salgo por la ventana".
- El aspecto positivo de la muerte es que es una de las pocas cosas que pueden efectuarse estando cómodamente tumbado. (Sin plumas)
- Nunca había sido capaz de enamorarme, no había encontrado a la mujer perfecta; siempre había algo malo. Y entonces conocí a Doris, una mujer maravillosa, con una gran personalidad. Pero por alguna razón, no me atraía sexualmente, no me preguntes por qué. Luego conocí a Rita, un animal, indecente, problemática. Me encantaba irme a la cama con ella, pero después siempre deseaba volver con Doris. Entonces, pensé, si pudiera poner el cerebro de Doris en el cuerpo de Rita sería maravilloso. Y pensé, por qué no?. Así que preparé la operación y todo fue perfectamente, cambié las personalidades e hice a Rita una mujer ardiente, dulce, sexy, maravillosa, madura... Y me enamoré de Doris. (Recuerdos)
- El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
- Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba al lado de mí.
- Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista. (Manhattan)
- No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.(La última noche de Boris Grouchenko)
- La mayoría del tiempo no me divierto mucho. El resto del tiempo no proporciono ninguna diversión a los demás.
- Las mujeres más lindas resultan casi siempre las más aburridas, y ese es el por qué de que ciertas personas no crean en Dios. (Sin plumas)
- Todos los hombres son mortales. Sócrates era mortal. Por lo tanto, todos los hombres son Sócrates. Lo que significa que todos los hombres son homosexuales. (La última noche de Boris Grouchenko)
- Un vendedor ambulante sigue su camino calle abajo vendiendo bollos calientes. Le atacan unos perros y se sube a un árbol. Para su desgracia, hay más perros en la copa del árbol. (Cómo acabar de una vez por todas con la cultura)
- Te quiero contar una historia tremenda acerca de la anticoncepción oral: le dije a esa chica que si quería hacer el amor conmigo y me dijo que no.
- Mi cerebro es mi segundo órgano favorito. (El dormilón)
- Si Dios me hiciera una señal, como abrirme una buena cuenta en un banco suizo. ( La última noche de Boris Grouchenko)
- Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
- Los estudiantes que logran la unidad no podrán luego salir por la puerta de clase.
- No creo en las relaciones extramatrimoniales. La gente debería aparearse para siempre, como las palomas, o los católicos. (Manhattan)
- Hoy soy una estrella. ¿Qué seré mañana? ¿Un agujero negro?.
- No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero. (Annie Hall)
- Yo sufría de incontinencia cuando era pequeño, y como solía dormir con una manta eléctrica, estaba continuamente electrocutándome. (Bananas)
- ¿Es sucio el sexo?. Únicamente si se hace bien.
- Una vez, va y me secuestran. Estaba parado delante de la escuela cuando de pronto llega un coche negro, bajan dos tipos y me preguntan si quiero ir con ellos a un país donde todo son hadas y duendes y podré tener todos los tebeos que quiera, y bombones de chocolate, y golosinas, ya saben. Y yo les dije que sí. Entonces subí al coche con ellos, porque pensé, qué diablos, este fin de semana tampoco tengo nada que hacer.
Así que se me llevan y envían a mis padres una nota de rescate. Pero resulta que mi padre tiene malos hábitos de lectura, y aquella noche se acostó con la nota de rescate y se quedó dormido antes de terminarla. Entretanto, me llevan a Nueva Jersey maniatado y amordazado. Cuando mis padres comprenden por fin que estoy secuestrado, pasan a la acción de inmediato: alquilan mi habitación. La nota de rescate dice que mi padre debe dejar mil dólares dentro de un árbol hueco en Nueva Jersey. Reunir los mil dólares no le costó nada, pero al cargar el árbol hueco hasta Nueva Jersey se hernió. El FBI rodea la casa. "Soltad al chico -exigen-, dadnos las pistolas y salid con las manos en alto." Los secuestradores contestan: "Soltaremos al chico, pero dejad que nos quedemos las pistolas y que subamos al coche." El FBI dice: "Soltad al chico y subid al coche, pero dadnos las pistolas." Los secuestradores insisten: "Soltaremos al chico, pero dejadnos quedar con las pistolas, no necesitamos el coche." El FBI contesta: "Quedaos con el chico.. ." Esperen un momento, creo que aquí he metido la pata. El FBI decide utilizar gases lacrimógenos. Pero no tienen gases lacrimógenos, de manera que varios de los agentes empiezan a interpretar la escena de la muerte de Camille. Con los ojos arrasados de lágrimas, mis secuestradores se rinden. Los condenan a quince años de trabajos forzados, pero doce de ellos se fugan, unidos por una larga cadena sujeta a los tobillos, haciéndose pasar por una gigantesca pulsera de amuletos.
- Disculpen un momento, pero es que debo comprobar la hora. Aquí son muy puntillosos respecto a la hora, y, por lo que oigo ahí detrás, parece que el conjunto ya ha comenzado a preparar sus instrumentos. » (Contempla el reloj y lo levanta en alto, como para que lo vieran los 1.200 espectadores). «No sé si ustedes lo verán, pero es un reloj muy elegante.» Se lo acerca a la cara y lo examina con atención. «Tiene incrustaciones de mármol. Creo que me da un aire italiano.» Una pausa. «Me lo dio mi abuelo en su lecho de muerte. Y muy bien de precio.»
- Y ahora viene una historia que les parecerá increíble. Una vez cacé un alce. Me fui de cacería a los bosques del estado de Nueva York y cacé un alce. Así que lo aseguré sobre el parachoques de mi automóvil y emprendí el regreso a casa por la carretera de West Side. Pero lo que yo no sabía es que la bala no le había penetrado en la cabeza; sólo le había rozado el cráneo y lo había dejado inconsciente. Y justo cuando estaba cruzando el túnel de Holland, el alce se despertó. Así que estaba conduciendo con un alce vivo en el parachoques, y el alce hizo señal de girar. Y en el estado de Nueva York hay una ley que prohíbe llevar un alce vivo en el parachoques los martes, los jueves y los sábados. Me entró un miedo tremendo. Y de pronto lo recordé: unos amigos míos celebraban una fiesta de disfraces. Iré allí, me dije. Llevaré el alce. Me desprenderé de él en la fiesta. Ya no será responsabilidad mía. Así que me dirigí a la casa de la fiesta y llamé a la puerta. El alce estaba a mi lado. Cuando el anfitrión abrió, lo saludé: "Hola, ya conoces a los Solomon. " Entramos. El alce se incorporó a la fiesta. Le fue muy bien. Ligó y todo. Un tipo se pasó una hora y media tratando de venderle un seguro. Dieron las doce de la noche, y empezaron a repartir los premios a los mejores disfraces. El primer premio fue para los Berkowitz, un matrimonio disfrazado de alce. El alce quedó segundo. ¡Eso le sentó fatal! El alce y los Berkowitz cruzaron sus astas en la sala de estar, y quedaron todos inconscientes. »Yo me dije: Ésta es la mía. Me llevé el alce, lo até sobre el parachoques y salí pitando hacia el bosque. Pero me había llevado a los Berkowitz. Así que estaba conduciendo con una pareja de judíos en el parachoques. Y en el estado de Nueva York hay una ley que, los martes, los jueves y muy especialmente los sábados... A la mañana siguiente, los Berkowitz despertaron en pleno bosque disfrazados de alce. Al señor Berkowitz le dieron caza, lo disecaron y lo colocaron como trofeo en el Club Atlético de Nueva York. Pero les salió el tiro por la culata, porque es un club donde no se admiten judíos.
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Publicado el 1 de Julio, 2005, 4:10.
en humor.
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Perdonen que no me levante. (Epitafio de Groucho)
Perdonen que no me levante. (Epitafio de Groucho)
Debo confesar que nací a una edad muy temprana.
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
Nunca entraría en un club que admitiera como socio a un tipo como yo.
No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.
Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde "sí ", entonces sabes que está corrupto.
Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.
Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción.
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda! (El Hotel de los Líos)
Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
Me casé por el juzgado. Debería haber pedido un jurado.
Partiendo de la nada alcance las más altas cimas de la miseria.
Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor. (El Conflicto de los Marx)
Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría! (Una Noche en la Ópera)
Estaba con esa mujer porque me recuerda a tí ... sus ojos, su cara, su risa...De hecho, me recuerda a tí más que tú. (Una Noche en la Ópera)
Señorita... envíe un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta. (Un Día en las Carreras)
La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.
El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima. (El Hotel de los Líos)
No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual.
Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto... ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia... (Los Hermanos Marx en el Oeste)
Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron pildoras vitamínicas en vez de arroz.
¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
- ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca. (Programa de TV You Bet Your Life)
M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa? Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad? M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí. Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana.
- ¿Me lavaría un par de calcetines? (...) Es mi forma de decirle que la amo, nada más.
Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo. (Un Día en las Carreras)
¿A quién va usted a creer, a mí o a sus ojos?
¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!... Rápido, busque a un niño de cinco años. (Sopa de Ganso)
Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota.
No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar! (Sopa de Ganso)
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después un remedio equivocado.
¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas. (Sopa de Ganso)
"Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche. Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche. Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana. Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?. Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo."
Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo nunca por sí misma.
Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl? (Una Noche en la Ópera)
¿Servicio de habitaciones? Mándeme una habitación más grande.
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Publicado el 1 de Julio, 2005, 1:11.
en General.
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Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones.
Diré tormenta, rió, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias,
brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebatada
en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como sangre, cubrefuegos, como ruinas de templo.
Como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz abandonada en el jadeo de los elementos.
Es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de aguas torrenciales
del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda insaciable por lo vedado.
Aimée Cesaire
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Publicado el 1 de Julio, 2005, 1:00.
en poemas.
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| adán y eva entre el castigo y el éxtasis |
con la palabra y su filosa piedra construí un hueco donde durmieran.
con estrellas innumerables les fabriqué un techo para el amor.
para que se soltaran puse al mar y su fragancia de sal y puse al viento.
plantas y animales fueron para que ambos crecieran en los otros.
y los dos así me pagan probando la esfera deleznable del deseo.
así me han postergado por adorar a venus
después de prodigarme en ofrendarlos
sabiendo que jamás tocaré cuerpo de mujer ni hombre
sabiendo que jamás nadie ha de tocarme
burlándose de mí entre susurros
diciendo al señalarme padre dios el eunuco.
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| el joven tracio se despide de su amada |
no insistas varinia
nada que el oráculo vaticine me hará retroceder.
ni astros ni constelación alguna me incitarán a que abandone esta marcha.
ni adivinadores ni piedras que se desmonten del cielo
como las armas tremendas del césar lograrán que rehuya del combate.
no insistas varinia
que no me detendrá ni tu cuerpo bello
semejante a una lámpara emergiendo del mar.
el porvenir es un collar de trigo.
yo era un esclavo mi nombre es espartaco y estoy viendo ahora
multitudes con músculos de lumbre nivelando al mundo.
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| enrique octavo sentado en la penumbra |
inmerso en mi fatiga te detallo cuestiones de estado
o te hablo del dolor de mis vasallos -que poco me importa-
o te relato mitos y leyendas de la raza.
pero tú sólo te paseas desnuda por el cuarto
con el dromedario blanco de tu vanidad.
nada más te interesan las vagas predicciones
que la reina observa en los jardines del palacio.
baja ya de tu luz amante mía
que a esa esposa por la noche
le abordé la garganta con mi lazo de tregua.
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| marco polo pensativo en el puerto de venecia |
huan li recogía doraduras de la tierra
en cestas de fragantes juncos
mientras su padre me enseñaba secretos del oriente.
huan li era bella como una pagoda de alabastro
y el delicado rostro parecía un limonero incandescente.
por su padre conocí el poder de la pólvora
especias y comidas piedras fabulosas
y una forma de observar distinta al cielo.
por huan li en cambio desentrañé la cifra del amor.
de todos los tesoros traídos a occidente
para mí he guardado en secreto sólo uno
el recuerdo del vestido de huan li
desmoronándose en mi cuarto como un satélite de oro.
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| de las sublimes cosas que se ven en las indias |
hoy 9 de enero de 1493 yo cristófalo colombo
almirante de la real corona de españa
gobernador de las nuevas tierras por mí descubiertas
digo que más grande cosa vista no hay ni habrá
y que un ser de mayor excelencia y hermosura
no ha sido contemplado jamás por ojos de mortales
a excepción de homero y de plinio según sus decires.
hoy 9 de enero de 1493 yo cristófalo colombo
responsable de mis actos marcado por mi signo
avisté en la verde mar una sirena
para la gloria de mi corazón
y digo que al mirarla el goce que produce
es más grande que un encuentro con dios
y da capricho verdadero unirse a ella
para perderse en la foresta marina de su torso
como si fuera un paraíso de esmeraldas.
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| la fría espera del libertador en la isla |
la mañana cobriza se desploma como una mulata exhausta
y tú no has regresado.
yo toussaint loverture
con mi boca de trofeos grito a los plátanos tu nombre.
tú no has regresado
y en mi guarida final el tiempo parece detenerse.
los pescadores de haití cantan mis hazañas
y las dejan extendidas en las redes apagadas
mientras las recias esclavas aguardan la liberación dulcísima.
tú no has regresado y temo a tu abandono
más que a la derrota con su cárcel de fiebres.
tú no has regresado amada mía
y del que fui sólo queda la sombra que se mece.
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